
“Entre o mar e
o monte”

01.
O MAR

Y cuando llegue a la orilla, no me bastará con mojarme los pies.
Siempre quise ir al fondo del mar.
Allí, donde el horizonte no tiene fin, donde los pescadores se pierden entre las olas y el
tiempo.
Donde el oleaje ruge con fuerza, y la marea nunca baja del todo.
Porque lo breve, lo seguro, lo cercano… siempre se queda en la orilla.
Y a mi nunca me bastó con quedarme en la espuma.
Prefiero adentrarme, y llegar a lo profundo.
la inmensa paleta de colores del mar‌



el mar siempre se pinta de colores
azules profundo, sus verdes secretos, destellos naranjas, sombras moradas,
y un susurro en negro.














... el frío del azul que crepitaba,
el desmoronamiento de la estrella,
el tierno desplegarse de la ola
despilfarrando nieve con la espuma,
el poder quieto, allí, determinado
como un trono de piedra en lo profundo,
substituyó el recinto en que crecían tristeza terca, amontonando olvido y cambió bruscamente mi existencia:
de mi adhesión al puro movimiento.






el mar susurra secretos que solo entienden las sombras
el mar se viste de espejos y lanza chispas de luz al cielo




02.
O MAR

Desde el mar llegan los barcos, cargados de redes y silencio.
En el puerto, las olas se relajan.
Las gaviotas sobrevuelan por encima
de los peces, que aún brillan bajo el sol.
​

la llegada a o porto

Los faros guían a los pescadores en la oscuridad
o en medio de tormentas, señalando zonas
peligrosas como rocas, costas o bancos poco
profundos.
Son una especie de “ojo luminoso” que cuida a
quienes se adentran en el mar, especialmente
en épocas en que no existía GPS.
Representan esperanza y regreso: el faro indica el camino de vuelta a casa. Simbolizan protección frente a lo desconocido y lo inmenso del océano.
Muchos pescadores desarrollan una relación emocional con el faro de su región; lo ven como un guardián silencioso.
FARO

Desde el mar se accede a la ría.
Un faro guía con su luz en la oscuridad.
Hoy las aguas están en calma.
Un pesquero me comenta que ha logrado recoger varios percebes.
Pero la niebla comienza a cubrirlo todo y debe partir.
Pone rumbo al puerto,
prefiere no arriesgar.

O pescador e o mar
“Os murmúrios das ondas martelam
molhando os lençóis amarelados
de areias mescladas em branco e preto
Vaga a grande asa do barco no ar
e o céu escurece as ondas do mar
indo o rastro do mastro diluir-se
Moroso o pescador move o leme
sem medo do vento ventando alto
busca o consolo do leito límpido
E ruidosas as águas o bebem
sorvendo o seu sossego no mas”
​
Alexandra Vieira de Almeida

El pescador y el mar
“Los murmullos de las olas martillan
Mojando las sábanas amarillentas de
Arenas mezcladas en blanco y negro
Vaga la gran ala del barco en el aire
Y el cielo oscurece las olas del mar
Yendo el rastro del mástil a diluirse
Moroso el pescador mueve el timón
Sin miedo del viento ventado alto
Busca el consuelo del lecho límpido
Y ruidosas las aguas lo beben
Sorbiendo su sosiego en el mar”
​
Alexandra Vieira de Almeida

03.

Después del mar llega la calma,
el silencio del oleaje.
Ahora se escuchan pájaraos,
viento,
ramas.
Huele a humedad.
O MONTE




Los Robles
“Bajo el hacha implacable,
¡cuán prestoen tierra cayeronencinas y robles!;
y a los rayos del alba risueña,¡qué calva aparecela cima del monte!”
​
Rosalía de Castro



